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Las emergencias climáticas en Colombia

Durante el mes de noviembre el norte de Colombia se ha visto afectado por la temporada de huracanes en el mar caribe. Desde el 2 de noviembre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se vieron afectadas por las lluvias y fuertes vientos generados por el paso del huracán ETA; días después, a mediados del mes, las islas fueron nuevamente azotadas por el huracán IOTA, sistema ciclónico acompañado de vientos máximos sostenidos que superaron los 230 kilómetros por hora, según el reporte del IDEAM. 


El profesor Víctor López de la Facultad de Ingeniería nos cuenta la razón por la cual nuestro país es tan propenso a vivir estas emergencias y hace referencia a la urgente búsqueda de alternativas que conduzcan a una mejor preparación y respuesta ante la probable ocurrencia de estos fenómenos. Nos recuerda el paso de cerca de una docena de huracanes con afectación importante sobre el archipiélago y la costa caribe y explica que, aunque estos sistemas no toquen territorio colombiano, al pasar cerca de las costas sus “coletazos” generan fuertes lluvias, tormentas eléctricas, marejadas, inundaciones y vendavales, como ocurrió en las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.


De otro lado, Colombia, por su posición geográfica, se encuentra bajo la influencia de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), sistema en el que convergen los vientos Alisios de los hemisferios norte y sur, el cual está acompañado de una fuerte convección y abundante nubosidad y que determina la distribución espacio-temporal de las lluvias en el país.


Ahora bien, es Importante anotar que la época en que se forman y transitan los huracanes por el mar Caribe (entre junio y noviembre), coincide generalmente con el tránsito de la ZCIT entre el norte y el centro del territorio nacional; esta coincidencia permite explicar, no solo las lluvias torrenciales, tormentas y fuertes vientos que impactaron el territorio insular y la región Caribe Colombiana, sino el incremento de las precipitaciones en el centro del país. 


De otro lado, comenta el profesor López, el fenómeno climático conocido como La Niña se encuentra activo en el Pacífico ecuatorial y sus efectos se han podido notar en el incremento de las lluvias en la mayor parte del país y, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, sus efectos continuarán percibiéndose en lo que resta del 2020 y el primer semestre del 2021.


Por todo esto, es fundamental que, a través del esfuerzo y la articulación de las entidades operativas del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres se fortalezcan las medidas y preparativos para hacer frente a los eventos que pueden llevar a la comunidad a vivir situaciones de emergencia y, en muchas ocasiones a experimentar los impactos de un desastre.