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¿Está el nuevo virus presente en el contenido ocular?

Apropósito de la ciudad de origen (Wuhan, China) y de la alta tasa de transmisión; el nuevo coronavirus fue inicialmente advertido —casualmente para nuestra disciplina— por un profesional oftalmólogo (Li Wenliang) quien trabajando en su servicio enfermó y murió a causa de la enfermedad COVID-19, un mes después de contagiarse.

En medio de la zozobra del contagio y la posibilidad de enfermar si los profesionales no usan protección ocular, surgió un estudio piloto en un paciente post mortem en el cual se evaluaron diferentes estructuras oculares de un donante con SARS-CoV-2, detectado a través de frotis faríngeo y procesado con prueba cuantitativa de reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa, más conocido como PCR. Así mismo y con ayuda de esta misma prueba, se analizaron líquidos oculares a partir de la conjuntiva bulbar, epitelio corneal, estroma corneal, endotelio corneal, líquido de la cámara anterior, cristalino, iris, vítreo, retina, úvea, esclerótica y nervio óptico.1

Luego de su análisis, se determinó que en ninguna de las estructuras oculares se detectó ARN correspondiente al SARS-CoV-2 aún cuando el donante sí fue diagnosticado como portador del virus. Algo muy parecido a estudios realizados en el virus el Ébola.

Los investigadores a la luz de dicho estudio han podido concluir que, los pacientes que padecen de la enfermedad COVID-19 en etapa tardía podrían no albergar un reservorio ocular de SARS-CoV-2; por ende, el riesgo de transmitir el SARS-CoV-2 a través de los tejidos y líquidos oculares podría ser bajo más no inexistente.

Tanto para los especialistas en salud como para la población en general, encontrar un método de protección que evite o erradique  el covid-19  se ha convertido en una prioridad en los últimos meses del 2020. Noticias virales y  estudios piloto realizados en nuestro país han fomentado el uso, automedicación y necesario estudio del uso de cloroquina e hidroxicloroquina para evitar, tratar y prevenir el contagio y virulencia que desarrolla la enfermedad.  

Estos estudios necesitan de mayor evidencia y capacidad de comprobación. No obstante, lo que los pacientes y personas del común no saben es que la cloroquina e hidroxicloroquina pueden ser nocivas para el globo ocular al generar toxicidad retiniana y alteraciones de varias de sus capas, causando visión borrosa generalmente de la retina central. Para conocer más sobre este tema, ingresa aquí.

IMPORTANTE: continuar estudiando dicho riesgo y no dejar de usar los diferentes elementos de protección para minimizar los riesgos en las prácticas oftalmológicas

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 1Bayyoud T, Iftner A, Iftner T, et al. Absence of Severe Acute Respiratory Syndrome-Coronavirus-2 RNA in ocular tissues. Am J Ophthalmol Case Rep. 2020 Jun 30;19:100805