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¿Sabes leer las tablas nutricionales de los alimentos?

“La educación nutricional nos permite, básicamente, tener conciencia de los alimentos que se están comprando. Por eso es importante revisar los componentes y, sobre todo, aprender a identificar aquellos que pueden generar daño a la salud como los son: el sodio, las grasas saturadas, el colesterol y el azúcar”, explica Javier Rey, docente e investigador del programa de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de La Salle.

¿Cuál es la manera adecuada de leer e interpretar las etiquetas?

En primer lugar, se debe identificar el contenido del alimento, es decir, el peso neto. Posteriormente, se dirigirá a la tabla de valor nutricional, la cual se describe por porciones. Cada producto varía, por lo que se debe distinguir al momento de leer la tabla de alimentos que el peso neto es diferente al número de porciones que tiene el paquete. Por ejemplo: en el caso del paquete de jamón la cantidad incluida en la tabla nutricional es de dos tajadas y no la del paquete completo.

Otro de los valores que encontramos es el número de calorías totales del paquete. “La recomendación de consumo de alimentos en temas de calorías es no sobrepasar las 2.000 calorías diariamente, pero realmente en la mayoría de los casos, se supera y hasta se duplica este número. Es ese el verdadero problema, y se agrava cuando esas calorías son originadas por grasas saturadas, carbohidratos y azúcares. Son estos componentes los que hay que evitar en la ingesta de alimentos o al menos consumirlos con poca regularidad”, comenta el docente lasallista.

Dentro de la tabla nutricional se encuentran otros datos a los que hay que prestar atención es el porcentaje de sodio, ya que generalmente se está consumiendo casi tres veces lo que se debe ingerir diariamente.

Las tablas nutricionales también incluyen componentes positivos, como el hierro y las vitaminas A y C, los cuales aportan nutrientes al cuerpo.

En relación a esto, la gestión de la Ley de la comida chatarra permitirá tomar decisiones más informadas, ya que “el hecho de que un alimento en su etiquetado nos diga que es alto en grasa saturada, alto en azúcar o de otros componentes que pueden causar daño a la salud, nos da mayor responsabilidad a nosotros como consumidores de elegir qué productos ingerimos”, concluye el docente Javier Rey.