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Los maestros con más trayectoria en Unisalle comparten su experiencia

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Para conmemorar el Día del Educador lasallista dialogamos con cinco docentes lasallistas que han completado más de veinticinco años en nuestra institución y nos contaron parte de su historia en La Salle.


 Claudia Aixa Mutis jamás se llegó a imaginar que ese deseo de aprender y de conocer sobre equinos la llevaría desde cuarto semestre de Medicina Veterinaria en Unisalle a vincularse a un grupo de investigación y que esto le permitiera ser posteriormente, parte del cuerpo docente de Unisalle.


 Por sus cátedras han pasado diversos estudiantes que han valorado sus conocimientos, experiencia y carisma a la hora de guiarlos en sus procesos académicos y afirma, “lo que más me gusta de educar es hacer que la otra persona avance, crezca como persona y tenga un mejor futuro”.


 “Trabajar en Unisalle ha sido muy gratificante porque todo lo que tengo y lo que soy se lo debo al apoyo que he encontrado en la comunidad lasallista a lo largo de 35 años. Siempre le he puesto toda mi energía y dedicación a lo relacionado con la Universidad y he sido feliz,  no solo en la parte de la educación sino en otras áreas como la investigación y las actividades de gestión donde mis ideas han sido respaldadas y hemos hecho cosas novedosas para la facultad y la Universidad”, expresa.


Hay lazos que nunca se pueden romper y uno de ellos es el que entabló el economista Gustavo Correa con la Universidad de La Salle desde hace más de 40 años. A lo largo de todo su proceso académico en el programa de Administración de Agronegocios el profesor Correa ha brindado su experticia en el campo ambiental y económico en áreas del conocimiento como macroeconomía, gestión ambiental, bionegocios, situación ambiental latinoamericana, entre otros.


“Educar es ayudar a un cambio hacia el progreso”, afirma el profesor Gustavo quien ve en la educación un estimulo para lograr cambios de la mano del compromiso y la responsabilidad que supone educar a las nuevas generaciones. “Los estudiantes son sujetos del cambio así que resulta gratificante contribuir a que ellos puedan progresar y a su vez, ayudar a trazar un nuevo horizonte para todos”, puntualiza.


Estar vinculado a La Salle ha sido un punto crucial en su proceso académico y profesional, “aquí he encontrado un ambiente de libertad de pensamiento en donde podemos dialogar y comprender las situaciones nacionales y de cada miembro universitario desde contextos diversos”, manifiesta Correa.


 El legado de los Hermanos de las Escuelas Cristianas sigue presente en la vida de muchos docentes, como es el caso de Luz Miryam Durán Silva quien lleva vinculada a Unisalle desde hace 41 años como docente de Optometría. La profesora Luz Miryam es la fundadora de servicio de Optometría en las Fueras Militares de Colombia.

 Después de haber realizado un curso posgrado de Ortóptica en el Instituto Barraquer de América se vincula como docente de las áreas clínicas y ortóptica en donde ha podido crear una valiosa cercanía con los estudiantes a través de la enseñanza, “mi pasión siempre ha sido la relación docente-estudiante. Siento que durante este proceso uno como educador debe de acompañarlos, orientarlos y guiarlos antes que regañarlos o juzgarlos. Educar no es solo transmitir conocimiento, es poder ir más allá y guiarlos hacia una formación de valores y de principios que les servirán para la vida entera”, expresó la Dra. Luz Miryam.


Ella en La Salle ha logrado forjar una verdadera pasión y amor por la educación. Gracias a la universidad sigue trabajando con paciencia, amor y dedicación por los estudiantes y pacientes que atiende día a día con el fin de brindarles calidez humana, que es lo que traduce en sí ser lasallista.


Hay docentes que en Unisalle llevan más de “media vida” y uno de ellos es Gabriel Humberto Rivera, docente de Ingeniería Ambiental y Sanitaria, quien a lo largo de su camino académico ha logrado adaptarse a las nuevas herramientas y contextos universitarios. En su camino como docente ha logrado entender que educar significa estar en sintonía con los estudiantes, “así que he trabajado por ser amigo de mis estudiantes, escucharlos, entender lo que viven y cómo lo viven para poder formarlos hacia el camino que ellos desean ser”, afirma.


Trabajar en La Salle es como estar en una familia muy grande. En Unisalle las relaciones frías no existen, ser parte de La Salle es estar un ambiente fraternal que lo motiva e impulsa a ser apasionado por la educación. 


 

 Martha Rocío Velasco, de formación en administración de empresas con experiencia de más de 30 años en gerencia de proyectos sociales llegó a La Salle a hacer un reemplazo durante seis meses los cuales se han extendido por más de 25 años en el programa de Trabajo Social. Durante este tiempo, no solo ha logrado entender que todos los contextos son diferentes, sino que ha servido de tutora de tesis para estudiantes de pregrado y posgrado en su rol de docente de cátedra.


 Educar para ella es, “inquietar, estimular, motivar y enseñar nuevas herramientas y elementos para que los estudiantes tengan las habilidades de responder ante las dinámicas sociales”, expresa Velasco. Así mismo, afirma que en sus clases orienta a sus estudiantes para ir más allá de lo que se les brinda en las aulas y motivar su desarrollo, sus conocimientos y nuevas experiencias con su empoderamiento en procesos que involucran la investigación. 

 

En La Salle ha logrado encontrar esa calidez humana que requiere el mundo para sobrellevar los azares de la vida. La coherencia que existe entre lo que se habla de humanidad y lo que se hace sobre ella es impecable y esos valores han forjado un amor y respeto por la institución a la que, en palabras de la docente Martha, “el desarrollo humano que es un eje rector en la universidad, efectivamente se cumple en la cotidianidad."