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El verdadero problema del glifosato

Con el anuncio del último decreto que pretende retomar la aspersión aérea con glifosato en Colombia se retomó el debate sobre la pertinencia del uso de este químico para erradicar los cultivos de coca. Existen varios factores que juegan un papel importante en esta discusión del glifosato: la sustancia química, la situación del narcotráfico, el sector agrícola y la parte social. Si vemos el fenómeno desde un solo factor es muy fácil tomar una posición a favor o en contra. Sin embargo, cuando consideramos todos los puntos, se dificulta visibilizar la problemática. 


En Colombia se permite el ingreso de glifosato para uso agrícola, ante esta situación, Rosalina González, docente investigadora del programa de Ingeniería Ambiental, asegura, “anualmente entran al país 52.000 toneladas de glifosato de las cuáles fueron usadas en las últimas aspersiones aéreas 624. El resto de la sustancia es usada en el sector agrícola. Ahí es donde uno dice, si el problema es el glifosato pues no lo dejen entrar, el tema no va por lo ambiental, deberían entonces prohibirlo si fuera así”.


Si hablamos del glifosato como sustancia química, debemos tener en cuenta su peligrosidad, “por definición todas las sustancias químicas son peligrosas y todo depende de la dosis y de cómo se maneja. Hay personas que terminan intoxicadas haciendo oficio en la casa cuando mezclan diferentes sustancias; y si hablamos de glifosato no hay que llegar a la dramatización de que nos vamos a morir porque todo es peligroso”, explica González. 


Entre 2014 y 2017, los cultivos de coca crecieron exponencialmente de 60.000 a casi 170.000, un dato preocupante ya que, a pesar de que se suspendió la aspersión aérea de glifosato, el crecimiento de esos cultivos implica un proceso de deforestación el cual disminuyó la vida en miles de hectáreas de tierra, “para cultivar coca hay que acondicionar los suelos y allí utilizan glifosato directo en la tierra para erradicar malezas y colocar el cultivo ilícito, aparte agregan agroquímicos para que se produzca más. Entonces, ahí tenemos un impacto mucho más fuerte que la aspersión aérea porque están acabando con un bosque natural y eso no se recupera, ya lo perdimos”, afirma la docente González. Cabe resaltar que, con la aspersión aérea, los suelos se recuperan en un periodo de tiempo de cinco días, según una investigación realizada por un grupo de investigadores de la Universidad de La Salle.


Con lo anterior, se puede concluir que el problema de fondo no es la aspersión de glifosato, ni la toxicidad de la sustancia, sino los cultivos ilícitos o agrícolas que utilizan el químico de manera indiscriminada y generan contaminación de los suelos y la desaparición de nuestra fauna y flora, así como el deterioro de nuestra tierra.