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Realidad sanitaria de Colombia de cara al covid-19

La realidad sanitaria del país frente a la pandemia por covid-19 no es nada alentadora. Mientras en ciudades capitales se hizo un esfuerzo por adecuar escenarios para la atención de pacientes con coronavirus, en municipios alejados de las cabeceras principales la situación preocupa a miles de investigadores y científicos de la salud por la poca atención que se puede brindar bajo condiciones tan escasas de agua, luz y equipos médicos. 


El grupo de Investigación, Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de La Salle ha realizado un análisis sobre tres aspectos importantes del virus en el territorio: el primero es la tasa de letalidad, el segundo, el índice reproductivo Rt y el tercero, el número de casos activos por millón de habitantes. 


Con respecto a la tasa de letalidad (individuos fallecidos que mueren por Covid-19) los resultados más altos corresponden a los departamentos de Córdoba (6.1%), Magdalena (5,2%), Norte de Santander (5,1%), Putumayo (4,7%), Atlántico (4,4%), Santander (4,1%), Sucre (4,0%) y La Guajira (4,0%).


El índice reproductivo Rt, también ofrece información útil para señalar las áreas con mayor actividad (casos secundarios por cada caso positivo en la prueba diagnóstica). En orden de importancia se puede clasificar de mayor a menor índice de crecimiento, actividad en las siguientes regiones: La Guajira (1,7), Boyacá (1,28), Tolima (1,26), Atlántico (1,22), Cauca (1,21), Caldas (1,19), Quindío (1,18), Meta (1,17), Cesar (1,15), Huila (1,13), Valle del Cauca (1,13) y Santander (1,12).


En relación con el número de casos activos por millón de habitantes, Bogotá encabeza la lista (2.801), seguida por los departamentos de Quindío (2.790), Caldas (2.571), Caquetá (2.102), Huila (2.041), Boyacá (1.738), Antioquia (1.641), Casanare (1.585), Tolima (1.571), Santander (1.508) y Risaralda (1.492).


Frente a este panorama, el líder del grupo de Investigación Epidemiología y Salud Pública de Unisalle, el Dr. Efraín Benavidez expresa, “dos meses después de la apertura, la intervención regional implica en forma prioritaria la reorientación de las actividades y políticas sanitarias para el combate contra la pandemia, no solo para reforzar la infraestructura hospitalaria y el talento humano calificado, sino para enfatizar la atención primaria de salud desde la perspectiva de la educación para la salud, el saneamiento básico, suministro de agua potable, el mantenimiento de la red de energía, el acceso a las comunicaciones y la participación comunitaria para reforzar las acciones colectivas realizadas por individuos, familias y grupos comunitarios con el fin de ejercer control sobre los determinantes de su salud y la de su comunidad”.