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La tasa de desempleo actual representa un riesgo para el país

El empleo ha sido uno de los más golpeados a raíz del coronavirus, pues como lo indica el DANE en la publicación de la cifra de desempleo para el mes de mayo del 2020 se destaca que la desocupación llegó al 21,4%, en donde 4,7 millones de personas se encuentran en situación de inactividad, siendo la tasa de desempleo más alta en la historia de Colombia.

Esta situación va en línea con la reducción en la producción del país, que en abril se contrajo un 20,1%, donde las actividades secundarias como industria y construcción fueron las que más cayeron, mientras que las actividades primarias disminuyeron un 13,8% y actividades las terciarias, 13,3%.

De acuerdo con el Observatorio Laboral en tiempos de coronavirus, al cual pertenece la Universidad de La Salle junto con otras instituciones, en su boletín nº12 menciona, “teniendo en cuenta la estimación de las personas que deberían pertenecer a la desocupación y no a la inactividad, debido a las condiciones del mercado laboral, se tiene que allí se habrían sumado cerca de 3,52 millones de personas, llevando a que el total de desocupados ascendiera a los 8,21 millones de personas y una tasa de desempleo cercana al 31,4%, lo cual sería una mejor aproximación a la realidad del desempleo en el país”.

En este sentido, es necesario pensar en los avances tecnológicos y las tendencias del futuro del trabajo el cual debe enfocarse en plantear un mejor escenario para los trabajadores. Por lo tanto, sería ideal reducir las jornadas laborales, el número de horas a la semana puede ser efectivamente de 36 horas, dejando flexible la negociación de la jornada diaria, que podría disminuir o aumentar en pro de trabajar menos días por semana, de acuerdo con las especificidades del sector y de la actividad, sobre la base indiscutible de mantener los ingresos de los trabajadores. Y esto podría permitir jornadas laborales semanales de tres o de cuatro días, que traerían efectos virtuosos en la generación de nuevos puestos de trabajo, lo que además tiene mucho sentido en el contexto de la pandemia”, asegura Jaime Rendón, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de Unisalle.

Por lo tanto, el Gobierno y el sector privado tienen el gran desafío de diseñar nuevas políticas que lleven a dignificar la vida y democracia, la cual posibilite la ampliación de la demanda y por ende, los mercados deberán conducir a espirales virtuosas de crecimiento y desarrollo.