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Hablemos de salud: la vitamina D

La vitamina D es un nutriente que el cuerpo necesita para funciones relacionadas con la absorción de calcio: permite el crecimiento y el fortalecimiento de los huesos. Asimismo, ayuda a mejorar los procesos del sistema inmune, nervioso y muscular. 


Con la pandemia se han hecho descubrimientos frente al consumo de esta molécula y su relación con los síntomas por coronavirus. Se ha visto en pacientes contagiados que entre mejor sean sus niveles de vitamina D en la sangre, su cuerpo genera una mejor respuesta a los síntomas, pues hace que los virus ataquen menos fuerte.


Poca es la concientización frente a la obtención de este nutriente, al respecto, la Dra. Carolina Díaz, médico perteneciente a la Dirección de Bienestar Universitario de la Universidad de La Salle, explica las tres principales fuentes para obtener vitamina D:

 

  1. La piel: Los dermatólogos recomiendan exponerse al sol por al menos 15 minutos diarios, debido a que el cuerpo produce la vitamina D cuando la luz solar directa convierte una sustancia química de la piel en una forma activa de esta vitamina, también llamada calciferol.

*Recomendaciones: usa capas moderadas de bloqueador que protejan tu piel de la exposición a la luz UV. Por otro lado, es importante recordar que las mejores horas para tomar el sol son antes de las 10am y después de las 4pm, para evitar efectos nocivos en tu piel como envejecimiento prematuro, manchas y riesgo de cáncer.

 

2. Ingesta adecuada de alimentos: Las personas mayores, con piel oscura, en etapa de embarazo y lactancia, personas con obesidad, entre otras, tienen mayor dificultad de absorber vitamina D. Sin embargo, a todas las personas se les recomienda consumir productos ricos en esta vitamina. Como, por ejemplo: pescados salados, yema de huevo, leche o cereales fortificados con vitamina d, bebidas vegetales de soya, hígado de vaca, aguacate y champiñones que se han expuesto a la luz UV.

3. Suplementos dietéticos: Usualmente se encuentran en multivitamínicos y sus presentaciones pueden variar en cápsulas, tabletas, contenido en polvo y gotas liquidas. La dosis depende de la edad, que entre lactantes y adultos mayores puede variar desde 400 UI hasta 800 o 1000 UI por día. El exceder su consumo puede ocasionar síntomas como estreñimiento, náuseas, debilidad, cansancio y pérdida de peso. 

Finalmente, además de seguir estas recomendaciones, se sugiere visitar al médico al menos una vez por año y consumir esta vitamina de manera responsable.